lunes, 28 de noviembre de 2016
ELABORAMOS EL MANTRA DE NUESTRO EMPRENDIMIENTO
Elaboramos el mantra de nuestro emprendimiento
En mis inicios como emprendedor, lo primero que aprendí fue lo que significa la palabra “mantra”
gracias al libro “El arte de empezar” de Guy Kawasaki, director de una
importante empresa de capital riesgo llamada Garage Technology Venture.
La definición que ofrece Guy en su libro es la siguiente:
¿Pero para qué querríamos un mantra en nuestra idea de negocio?
Un mantra, aplicado al ámbito empresarial, es una frase corta que expresa el sentido que queremos darle a nuestra compañía y como va a servir a sus clientes. ¿Fácil no? … probablemente no. La dificultad de escribir un mantra reside en que todo el mundo espera que sea corto e impactante, cosa que hace más interesante su elaboración por su belleza expresiva.
La mejor forma para ello es respirar hondo, concentrarse y preguntarse
qué sentido va a tener nuestra empresa para las personas a las que se
dirige.
Esta frase, a diferencia de un eslogan,
está pensada para los empleados, sobre todo, como una pauta que da
sentido a lo que hacen en su trabajo. Un eslogan va dirigido hacia los
clientes y pensado para comunicar las cualidades de un producto o servicio. Con este punto claro y si el señor Guy me lo permite, voy a poner un par de ejemplos de algunos mantras sacados de su libro:
– Una recompensa para cada momento del día (Starbucks).
– Diversión, familia, entretenimiento (Disney).
– Mucho más que pasarlo bien (MTG) “Éste es de cosecha propia”.
Para poder ver mejor la diferencia entre un mantra y un eslogan, aquí va otro ejemplo:
– Nike: “Aunténtico rendimiento deportivo” (mantra). “Just do it” (eslogan).
Como podemos ver…¡los mantras proyectan mucha fuerza y emoción!
¡El empleado que trabaje en una de estas compañías sería feliz en
aportar su valor si se sintiera en armonía con ellos! ¿Hay algo más
humano y emotivo que eso? Sabiendo esto no hay forma de no poder
motivarnos en reducir una idea extensa en una pequeña frase, así que
¡debemos animarnos!
La otra posibilidad sería redactar una declaración de intenciones, pero resulta, la mayoría de veces, frustrante
porque está pensada para hacer feliz a un número de personas todavía
mayor (empleados, clientes, socios…etc) y esto es difícil. No merece la
pena redactarla si no hemos conseguido el éxito, porque
para escribir el propósito de la empresa a tanta gente, primero
tendrían que ver en nosotros el motivo por el cual pertenecer a ella.
Así que es mejor posponerla para centrarnos en un objetivo más centralizado y ya plantear una declaración de intenciones para cuando haya tiempo y se prevean buenos resultados para nuestro negocio.
DANDOLE SENTIDO A NUESTRO EMPRENDIMIENTO
Dándole sentido a
nuestro emprendimiento
Al iniciar un emprendimiento es importante que le demos forma a su
concepto, que definamos lo que conocemos como identidad corporativa o
cultura corporativa. El publicista y especialista en Social Media,
Rafael Franquíz, en una entrevista exclusiva para Pollito Inglés nos
comenta que la identidad corporativa es un conjunto de elementos que
tienen que ver con determinada empresa, como lo son su trayectoria, cómo
actúan, su nombre, su logo y su forma de comunicar.
Estos elementos serán pues parte fundamental al momento de querer causar una buena primera impresión ante nuestros consumidores, de ahí la importancia de que logremos definir nuestra identidad como emprendimiento, una identidad corporativa positiva y que sea recordada por nuestro público.
EJEMPLO:
El Espíritu Emprendedor es algo innato, es natural, intrínseco de un grupo de mujeres y hombres muy particulares.
Esas personas, con diferentes
personalidades, razas, orígenes, metas y valores tienen algo en común:
desean dejar su propia huella, regir su propio destino, crear algo
propio, ser independientes, ser los capitanes de su vida, son rebeldes,
no les gusta recibir órdenes, son líderes naturales, con diferentes
estilos por supuesto.
Muchos de ellos son altamente
ambiciosos, otros no tanto. Simplemente no quieren trabajar para nadie,
no les gusta tener horarios, desean ir a su propio ritmo y elegir su
estilo de vida.
Ser empresario no es una profesión ni
una actividad económica por sí misma, es un estilo de vida que impregna e
impacta en la vida familiar y personal de cada emprendedor al tomar la
decisión de crear empresas.
Estos elementos serán pues parte fundamental al momento de querer causar una buena primera impresión ante nuestros consumidores, de ahí la importancia de que logremos definir nuestra identidad como emprendimiento, una identidad corporativa positiva y que sea recordada por nuestro público.
EJEMPLO:
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